UNA RATA SABIA

UNA RATA SABIA* Tenía las patas arrugadas, las orejas mordidas y el hocico torcido. Su pelo plomo ya no brillaba como en su juventud, sino era blancuzca y escasa. Pero, aún conservaba la mitad de su cola. Pues, la otra mitad la había perdido en una de sus batallas de supervivencia. Su andar era como … Sigue leyendo